Un cuento sobre arte: Miró. Un artista con imaginación

¡Por fin nos ha llegado el primer libro de Boolino para reseñar! Había pedido uno distinto, pero se extravió… una pena. En su lugar muy amablemente nos enviaron éste:

Miró. Un artista con imaginación

Pertenece a una colección titulada El jardín del Arte que promete mucho: acercar el mundo del arte a los más pequeños con una visión limpia de ideas preconcebidas y de datos aburridos, y además darle un enfoque práctico mediante la recreación libre de una obra del artista propuesto. El planteamiento es fantástico y el libro no nos ha defraudado.

Pese a estar recomendado para mayores de 3 años, L (que aún no los ha cumplido) lo ha disfrutado mucho y me pide frecuentemente que lo miremos. Supongo que porque visualmente es muy atractivo, lleno de ilustraciones muy coloridas que no se limitan a reproducir los cuadros de Miró, sino que hacen que sus particulares personajes salten de las pinturas para inundar todas las páginas del libro. Además, es muy ligero de leer pese al tema que, a priori, puede parecer un poco farragoso, e invita constantemente al niño a participar observando y dando su opinión.

Está estructurado en tres partes: Seis cosas que te gustará saber, Taller de arte y Datos que te pueden interesar.

En la primera se aborda el tema de la imaginación, una explicación muy sencilla de lo que es y cómo amplía y mejora nuestro mundo, y cómo Miró dio rienda suelta a su imaginación para crear su propio universo artístico, libre y único. También introduce un concepto más técnico: la temperatura de los colores (fríos, cálidos y templados).

"El gallo" de Miró

En el Taller de arte se analiza “El gallo” de Miró y se anima al niño a replicarlo mediante la técnica del papel rasgado (cortar papeles de colores con las manos y pegarlos para construir las distintas formas).

Por último, una breve biografía del artista y unos pocos datos históricos que lo sitúan en su época (nada aburrido, casi todos relacionados con inventos, muy interesante para que los niños se hagan una idea de cómo eran las cosas hace no tantos años…). L de momento no muestra ningún interés por esta parte… pero todo se andará.

Por supuesto no nos hemos limitado a leerlo, sino que hemos hecho la actividad del collage… aunque al final nos hemos decantado por recortar los trozos de papel en vez de arrancarlos, porque si no era difícil que nos saliera parecido y L para esas cosas es, de momento, muy cuadriculada. Es algo que trabajaremos: se lo pasó tan bien y se ha quedado tan contenta con su “gallon” (idioma L) que no descarto hacer otros animales o lo que se tercie.

El gallon de L

Ojalá la propuesta cuaje y hagan más libros para la colección (de momento tienen otros dos, dedicados a Van Gogh y El Greco).

Yo estudié Bellas Artes y sé de primera mano que es una materia muy difícil de tratar porque no hay un término medio entre los entendidos y los profanos. Mucha gente ajena al arte, cuando visitábamos museos o les enseñaba mis propias pinturas (cuando yo pintaba, allá por el Pleistoceno…), era incapaz de hacer un juicio libre basado en sus propias sensaciones por miedo a parecer un ignorante, y la mayoría acababan diciendo eso tan manido de “yo no entiendo de esto”. Siempre he creído que el arte no es una mera cuestión de conocimientos, sino de impresiones, de sentimientos, con lo que cualquiera puede disfrutarla y dar su opinión, ¿por qué no? Yo he aprendido muchísimo de los comentarios de personas que teóricamente no tenían ni idea de lo que estaban diciendo… precisamente por eso sus ideas eran interesantes. En este libro he encontrado ese espíritu libre de prejuicios y por eso lo aplaudo.

Cuña publicitaria: si no conocéis Boolino book box os lo recomiendo encarecidamente.