Eco de las 20 semanas: una comparativa

Cuando fuimos a hacer la ecografía de las 20 semanas de L, nos tocó un médico cuyo nombre no desvelaré, pero que ya nos podía dar pistas sobre lo que iba a suceder en aquella sala. Le llamaremos el doctor T, aunque a mi juicio empatía no tenía mucha, ni con las mujeres, ni con los hombres. A lo mejor con los ficus tiene alguna.

Nos saludó más seco que la mojama, miró los papeles, me indicó que me tumbara en la camilla, me aplicó el gel en la barriga y empezó a pasar el aparatejo. Al cabo de un momento se le ocurrió que a lo mejor tenía que explicarnos alguna cosa:

-Como esta prueba es más larga de lo habitual y hay que observar varias cuestiones, si os parece primero la realizo y después ya os comento lo que vea.

Bueno, pues vale, hasta aquí bien. Papá zombi y yo permanecimos en silencio y cogidos de la mano mirando a nuestra cachorrita en la pantalla, entre la emoción y la incertidumbre, mientras el doctor T hacía clics compulsivos midiendo formas diversas, tomando fotos desde varios ángulos y tocando botones que ponían cosas en rojo y en azul, lo que nos intrigaba sobremanera. Pero él, ni mu.

Al cabo de un montón de minutos (que se me antojaron eternos), el tío va y dice:

-Bueno, pues no veo nada que llame mi atención.

!!!!!

WTF???

Papá zombi y yo nos quedamos tan pasmados que no conseguimos reaccionar. Después de no sé cuántos segundos, conseguí articular con voz temblorosa:

-Bueno… pero… ¿está todo bien?

-Sí, sí, todo normal.

Pero será posible… pues perdone, doctor T, a usted no le llamará nada la atención porque estará harto de ver bebés en el útero de sus madres, pero para nosotros es nuestro primer bebé, nuestro primer embarazo, nuestra primera ecografía de 20 semanas… vamos, que un poquito de tacto y de comunicación tampoco sobraba, digo yo.

No, no lo dije, pero tendría que haberlo dicho; lo que pasa es que en estas ocasiones tan surrealistas mi cerebro zombi no me responde, y todas las salidas brillantes se me ocurren con bastantes minutos (incluso horas) de retraso. Aún así, el hombre debió de intuir que no estábamos muy contentos con el trato recibido, porque con gesto hastiado (o eso me pareció a mí) cogió el ecógrafo y se dio otro paseíllo por mi tripa, comentando insustancialidades del tipo “aquí está la cabecita”, “aquí tiene las manos, con todos sus dedos”, “aquí se puede ver que efectivamente es una niña”… en fin, chorradas que nos podrían haber explicado en cualquier ecografía normal.

Nos fuimos con un informe de chorrocientas páginas del que no entendimos ni jota. A los pocos días se lo llevamos a la consulta a nuestra ginecóloga, que alucinó cuando le contamos la experiencia con el doctor T. Ella sí que, muy amablemente, nos explicó todo punto por punto, lo que nos dejó bastante tranquilos: estaba todo bien.

La eco de las 20 semanas de N ha sido bastante diferente, por fortuna. Tuvimos que cambiar de clínica (cosas del seguro), por lo que era improbable que nos volviese a tocar el doctor T. Era todo nuevo, y los 10 minutos que tuvimos que esperar estuve flipando como una pailana, porque todas las auxiliares eran divinas de la muerte: parecía que estábamos en un capítulo de Anatomía de Grey. En serio, hasta las que ya tenían una edad lucían tipazo enfundadas en su uniforme verde botella.

Nos atendió la doctora V (de vendetta, jeje) que parecía 10 años más joven que yo, monísima y con pelo pantene, pero lo más importante: súper profesional y súper amable. Se interesó por mi embarazo y por el anterior, miró todo al detalle y nos fue explicando paso a paso todo lo que hacía; incluso nos contó alguna anecdotilla personal. También se tomó el tiempo de hacerme una ecografía transvaginal para descartar una posible placenta previa, aunque ya me dijo que le parecía un poco pronto para diagnosticarla. A mí es un tema que me preocupa poco porque también me dijeron en el embarazo de L que tenía la placenta muy baja, y a medida que la barriga fue creciendo se fue desplazando solita hacia arriba, tal y como está sucediendo ahora (quedó bien claro con la eco).

En fin, que hemos podido ir viendo las estructuras óseas de N (el cráneo, la espina dorsal, brazos y piernas), los órganos más importantes (el corazón, el estómago, los ojos…), la circulación sanguínea (¡eso era lo que se pone azul y rojo!), y en esta ocasión, un plus:

Eco N 20 semanas

A mí estas ecos 3D me dan un poco de grimilla, y con L no la hicimos (porque no aportaba ningún dato médico relevante, y aún encima había que pagarla aparte y no eran cinco duros precisamente). Esta vez ya iba incluida en el paquete, unos segundos sólo, pero bueno: pudimos ver a nuestra cachorrita cual figura de barro inconclusa, y bastante borrosa, porque no paró quieta ni un instante durante toda la prueba. Supongo que este tipo de tecnología se irá incorporando en todas partes y cuando mis hijas tengan hijos ya será lo más normal del mundo.

Sólo un pero: el doctor T gastaba papel de más calidad… Nos entregaron toooodo el informe, ecos incluidas, impreso en papel corriente y moliente. Tampoco esperaba un papel fotográfico de alto gramaje, sólo faltaba… pero así la eco 3D queda bastante deslucida, la verdad. Quisquillosilla que es una :P

Es UNA niña

Pues sí… con tanto trajín me olvidé de anunciar debidamente que el cachorrito nº 2 ya tuvo a bien enseñarnos sus partes nobles y es, con toda probabilidad, una niña.

Ecografía niña

Ahí está. Se ve clarísimo, ¿verdad? ¿Verdad? :P

Una niña”, como bien dijo la ginecóloga, que es un auténtico encanto. No “otra niña”, como si estuviésemos sacando cromos de una bolsa de patatas y nos saliera repe. Una niña nuevecita, con su propia personalidad y su propia vida por vivir, con la que tendremos que volver a aprender esta difícil tarea de ser padres.

Me he cansado de decir, ya desde que me quedé embarazada de nuevo, que me importa un bledo el sexo del bebé. Ante los buenos deseos de muchas personas a golpe de tópico (“a ver si os sale la parejita“), yo insistía en que me da igual, en serio. Entre otras cosas, porque es probable que no sea el último hijo que tengamos, o al menos esa es nuestra idea de momento. Ahora, cuando digo que será niña, algunos me miran con cara como de pena y me sueltan otro topicazo: “bueno, lo importante es que venga sanita“. Señores, perdonen la impertinencia, pero esto ha sido lo importante desde el principio.

También hemos recibido otros comentarios de estilo “alentador”, insinuando que es mejor para L tener una hermana porque compartirán más cosas. Pues tampoco estoy de acuerdo: compartirán la ropa, pero todo lo demás habría sido igual de bueno con un chico. Mi hermano, un año más pequeño que yo, fue el mejor compañero de juegos que pude tener. Éramos IGUALES, es decir, niños, y lo mismo jugábamos a las muñecas que a las canicas, a disfrazarnos o a las olimpiadas. Me parece un error imponerles roles a los niños tan pequeños y ponerles cortapisas en sus juegos, eso ya lo hacen ellos naturalmente cuando llega el momento, y ya bastante influenciados estarán por el entorno y la dichosa tele (otro día hablaré de lo que me horripila el canal Disney con sus princesas y sus I love Minnie). Mis hijas no tendrán una habitación pintada de rosa, me niego… a menos, claro está, que ellas mismas me lo pidan cuando empiecen a desarrollar sus gustos.

En fin… la porra la ha ganado papá zombi, que insiste en que está condenado a tener sólo niñas y sufrir lo indecible por ellas, en castigo a su pasada vida de golfo adolescente. En torno a esta teima suya hemos tenido conversaciones de lo más divertido:

MAMÁ ZOMBI: -¿Y por qué vas a sufrir más si son niñas que si son niños?

PAPÁ ZOMBI: -Pues porque yo sé de primera mano lo mal que se portan los chicos con las chicas.

M Z: -También hay chicas que se portan muy mal con los chicos. Todo el mundo sufre por amor tarde o temprano… Y además, al final la clave es la educación que tú les hayas dado. Si tienen buen criterio y autoestima, no creo que tengas que preocuparte mucho.

P Z: – … no me convence.

M Z: -Bueno… a lo mejor son lesbianas.

P Z: -¡Ojalá!

M Z: – … Tú no tienes amigas lesbianas que te cuentan cosas horribles de sus parejas, ¿verdad?

P Z: -¡MIERDA! No me digas eso, entonces ya no hay esperanza… Bueno, sí, una: que se queden con el papa para siempre.

Y así constantemente.

En resumidas cuentas, que a falta de que nos lo confirmen en la eco de las 20 semanas, parece un hecho que es una nena. Y ya sabiendo esto, hemos podido por fin elegir un nombre:

N

¿A que es bonito? :P

Madre, te adelanto algo: no te disgustes pensando que es un nombre extranjero (como te pasó con L), porque no lo es. Nos estamos pensando si decirlo ya o no… que quede bien claro que NO VAMOS A CAMBIAR DE NOMBRE. Éste nos gusta a los dos, es corto, es dulce y suena bien, es fácil de pronunciar y de escribir, es internacional… en suma, reúne todos los requisitos que buscamos en un nombre.

Seguro que con todo lo que nos digan acerca del nombre me da para escribir una nueva entrada…

Ecografía mano

N saludando en plan monárquico. Es una cachonda… jejeje.

Mamá zombi… ¡al cuadrado!

Aaaay, vaya diez días que nos hemos pasado en la Galia, disfrutando de la familia y la primavera.

El motivo principal de este viaje era celebrar el 90 cumpleaños de mi abuela, y resulta que la pobre se ha pasado casi toda la semana ingresada por culpa de unas piedras en la vesícula. Qué fastidio :(

Pero había otro motivo oculto: anunciar a todos que ¡ampliamos la familia! El cachorro número 2 ya está en el horno.

Primera ecografía

Hete aquí la primera foto de la habichuela, bien colocadita en su sitio y progresando adecuadamente. Y dándome un poco la lata, para qué nos vamos a engañar… De vez en cuando se me desmonta la tripa, y siento alguna náusea que no hizo acto de presencia en mi primer embarazo. Todo de lo más normal, si tenemos en cuenta que en el embarazo de L yo todavía no era zombi: a lo sumo era una marmota que se levantaba temprano sólo porque se moría de hambre. Ahora estoy doblemente cansada, porque además de las energías que me chupa el nuevo inquilino, L debe de notar ya una perturbación en la fuerza y está más mimosa que nunca, pide teta a todas horas y sólo quiere dormir en brazos. Seguramente la leche ha cambiado. Y, seguramente, también capta algo de los comentarios simpáticos que le hace todo el mundo.

Cuando nazca el benjamín, L tendrá 2 años recién cumplidos. Estamos felices, porque queríamos darle un hermanito pronto y de momento (toca madera) nos ha salido bien. Ahora, ya puedo ir preparándome para ser más mamá zombi que nunca

Transmito desde aquí mi más sincera admiración a mujeres que me son cercanas de alguna manera (familia, amigas, conocidas…) y que recientemente han sido madres por segunda vez o están a punto de serlo: mi prima C, mi queridísima y añoradísima Silvia, Vero, Lu, Elena, Ana, Eva… Y también aquí en la blogosfera: MixkaPeineta, yllegoM, Padres Frikerizos… ¡seguro que me olvido de alguien!

¡Fuerza, hermanas, para lo que hay y lo que vendrá!