Lactancia durante el embarazo: mi experiencia

Esta entrada la empecé a preparar hace muchos meses, y se la había prometido a Pequeboom… que ya está viviendo su propia experiencia con su nuevo embarazo. ¡Enhorabuena y siento haber sido tan tardona!

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Antes de nada, hay que aclarar algunos mitos:

Es muy difícil quedarse embarazada dando el pecho.

Pues es cierto… a medias. La lactancia inhibe la ovulación y provoca amenorrea, si no me equivoco por la producción de la hormona prolactina (y no porque el bebé te succione toda la grasa de tu cuerpo, querida amiga S, si no todas las madres lactantes estarían en los huesos). Es un método anticonceptivo que la naturaleza pone en marcha para garantizar la alimentación del bebé los primeros meses de su vida, pero ojo:

  • No dura eternamente, y con eternamente quiero decir todo el tiempo que le des el pecho a tu hijo. El ciclo menstrual se reanuda con normalidad antes o después (depende de cada mujer). En mi caso, reapareció 14 meses después de dar a luz, y no dejé de darle teta a L. Durante ese tiempo no tomamos otras medidas para evitar un embarazo porque queríamos otro cuanto antes, pero éste no llegó hasta que le precedió la dichosa regla.
  • No es 100% fiable. Puedes quedarte embarazada antes de que te venga la regla, porque para tener la regla lo normal es ovular primero. Y si hay óvulo, hay probabilidad de embarazo. Mi gine me asegura que tiene pacientes que ni la han visto entre bombo y bombo.

Cuando L cumplió un añito, empecé a obsesionarme un poco con la idea de volver a quedarme embarazada (porque no quería retrasarlo mucho); busqué por la red información sobre el tema y leí las experiencias de otras madres, y entre otras cosas aprendí que la prolactina se segrega sobre todo de noche, así que supongo que si tu bebé se despierta poco para mamar, la regla te volverá antes. De hecho, algunas decían que habían provocado el destete nocturno de su hijo para favorecer la aparición del periodo y poder conseguir antes otro embarazo. Yo lo intenté, pero no fui capaz. Hoy por hoy me alegro de no haber podido… ¿para qué? A veces hay que relajarse y echarle un poco de paciencia.

Es verdad que con la vuelta de la menstruación parece que hay una franja de tiempo en la que la producción de leche desciende, pero dura poco (al menos en mi caso). Seguí dando el pecho con normalidad, y tardé dos ciclos en quedarme embarazada, o sea, nada.

Conclusión: esto depende de cada una, y punto.

 

Dar el pecho embarazada puede provocarte contracciones.

Tengo poco que decir a este respecto: parece ser que está sobradamente demostrado que esto es así, pero a mí no me sucedió ni una sola vez y di el pecho hasta el final de mi embarazo.

Lo de que sea peligroso o poco recomendable, también dependerá de cada caso o del médico con el que te topes. Mi ginecóloga me animó expresamente a “reenganchar con el siguiente” y en ningún momento me dijo que pudiera tener problemas por ello, y no los tuve. En cambio el pediatra sí que me dejó caer que habría que destetar a L antes de que finalizara el embarazo, pero no me lo argumentó, y luego debió de olvidarse y no me volvió a mencionar el tema (y yo me hice la sorda).

Otra cosa es que sea incómodo y cansado, que lo es, no nos engañemos. Pero también te deja para el recuerdo momentos muy bonitos. Yo recordaré siempre a L tomando su teta y acariciando la barriga donde estaba su hermana.

A las embarazadas que estén decididas a seguir dando el pecho les recomiendo encarecidamente: enseña a tu hijo mayor a no subirse en tu barriga ni darle golpes. Cuando antes le expliques que hay un bebé ahí dentro y que hay que tratarlo con delicadeza, mucho mejor para todos. Yo he tenido que reñir a L muchas veces porque se me tiraba encima, o me pateaba al mamar, al colechar o al cambiarle el pañal. Pero a mitad del embarazo ya tenía muy aprendido lo de la hermanita y que había que darle besos y abrazos, no patadas.

Y si tu bebé sigue despertándose para hacer tomas nocturnas, asegúrate de:

  • Tener agua a mano. Yo me he despertado por sed muchas veces desde que doy el pecho, pero más aún estando embarazada.
  • Tener pañuelos a mano. A mí mi hija me ha pegado varios resfriados, pero independientemente de eso durante el embarazo se moquea más, y cuando te levantas después de estar un rato echada, puede empezar a gotearte la nariz en el momento menos oportuno. Unas cuantas veces he acabado sonándome en la camiseta por no despertar al pobre papá zombi para pedirle un miserable kleenex.
  • Si te despiertas (o te despiertan), en cuanto puedas vete al baño. ¡Vete! En serio, aunque creas que no tienes ganas, tú ve a hacer pis: a mí cuando cambiaba de postura de repente (al incorporarme) me daban unas ganas horribles de desbeber. Y dejar a L en medio de la toma para ir al baño es garantía de cabreo, de despertar a papá zombi y de otro buen rato de propina sin poder volver a la cama.

 

Finalmente, si estás decidida a dar el pecho durante el embarazo, prepárate psicológicamente para aguantar a los comentaristas de turno.

-¿Pero todavía saca algo de ahí?

-¡Y yo qué sé! La que mama es ella, no yo…

Esto les dejaba fuera de juego un rato y yo cambiaba de tema antes de que me tocaran las narices con frases hechas del tipo “te usa de chupete”. En todo caso, los bebés usarán el chupete de teta, porque el reflejo de succión lo tienen todos, TODOS los bebés, y lo natural es chupar una teta, no chupar un cacho de plástico del que no pueden sacar nada.

Cuando la lactancia es prolongada, con el tiempo el niño va espaciando las tomas, y llega un momento en que tu cuerpo se regula y dejas de notar los típicos síntomas de madre lactante (pechos hinchados, reflejo de eyección, goteo, etc.). Al menos, ésa es mi experiencia personal. Durante mucho, muuuucho tiempo, bastante antes de quedarme embarazada incluso, fui incapaz de sacarme leche, ni a mano, ni con sacaleches manual ni eléctrico. Cero patatero hasta que nació N, que volvió a fluir el asunto. Pero L siguió mamando todos esos meses… y tengo la sospecha de que en realidad no sacaba gran cosa, simplemente le gustaba estar ahí arrimadica. A mitad del embarazo lo dejó un poco de lado y yo pensé que debido a la bajada de producción propia de ese estadio de la gestación terminaría destetándose, pero no fue así. Hacia el séptimo mes volvió a tener un repunte y me pedía mucho más, no sé si porque volvía a salir cosa rica de ahí o porque se acercaba el momento y ella lo intuía y estaba más mimosa. Y yo también noté que mis pechos volvían a llenarse y a prepararse para la llegada del nuevo bebé.

A mí lo que saque o deje de sacar me importa poco porque, señores comentaristas, les voy a contar un secretillo…

Los niños un poco crecidos no maman igual que un bebé recién nacido.

Esto parece de perogrullo, pero a veces me he visto en la situación de tener que explicarle al tocapelotas curioso de turno que L no tenía que mamar cada 3 horas obligatoriamente ni se tiraba una hora en la teta porque de eso no dependía ya su supervivencia. A medida que el bebé crece y va incorporando a su dieta otros alimentos, la leche materna toma otra dimensión y al final el valor nutricional pasa a un segundo plano (aunque sigue siendo un gran regalo para su salud). El pecho se convierte en un momento de acercamiento, de cariño, de tranquilidad, de mimos, un momento para relajarse y para sentir el calorcito de mamá. Y punto, no hay más vueltas que darle. ¿Esto es malo para el niño? Pues cada uno que piense lo que quiera, yo tengo claro que no.

A nosotros nos ha servido de mucho, no tuvimos que cambiar ninguna rutina hasta que llegó la pequeña, y cuando llegó, L tenía ya tan claro todo lo que iba a ocurrir que aunque sufrió su crisis (como es lógico, pasar de ser la única a ser hermana mayor es un gran acontecimiento), en ningún momento le vi ningún gesto de rechazo hacia N.

 

Con todo esto quiero decir que desde el principio casi todos se empeñaron en subrayar que la teta podía ser una fuente de conflictos: que podía darme problemas en el embarazo, que podía crear celos en un futuro, que ponía en peligro la salud de mi bebé, que ponía en peligro el equilibrio emocional de mi hija de dos años… todo comentarios negativos (salvo honrosas excepciones como mi padrino, que me preguntó con el mayor de los respetos y despojado de cualquier prejuicio. Un beso gordo, padrino).

Y la realidad es que no tuve ningún tipo de problema por ello, todo lo contrario: ha sido un factor muy positivo que me ha permitido crear un fuerte vínculo entre mis hijas (porque los primeros meses era prácticamente lo único que tenían en común), con el que he podido seguir muy cerca de L y no descuidar sus sentimientos. ¿Que todo esto se puede conseguir sin la teta? Por supuesto que sí, no lo dudo. Pero a mí me ha ayudado mucho seguir amamantando, y estoy orgullosa de haberlo hecho así.

 

A las que no lo tengáis claro, os animo a que lo intentéis. Si después no os sentís cómodas, siempre podéis cambiar de planes… pero por favor, no os limitéis a lo que os digan los demás: informaos bien, escuchad a vuestro cuerpo y a vuestros hijos, y sobre todo haced lo que os dicte el instinto. Seguro que estará bien hecho.

Y para que veáis que no soy una fanática de la lactancia materna a toda costa, en la siguiente entrega os explicaré cómo nos fue con la lactancia en tándem (que no fue tan dulce como durante el embarazo) y cómo y por qué hemos terminado destetando a L.

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4 comentarios en “Lactancia durante el embarazo: mi experiencia

  1. Me encanta! qué completo! Yo también conozco algún caso de mamás que se han quedado embarazadas sin que ni si quiera les viniera la regla… como bien dices, para que la regla venga, 14 días antes hay que ovular, si se “acierta” a la primera, la regla ni baja! recuerdo una mamá en concreto de una clase mía de masaje infantil. Venía con su tercer hijo y en una clase nos estuvo contando lo difícil que era económicamente ser familia numerosa, que sí, había ayudas, pero no dejan de ser ayudas, no solucionan la vida a nadie… pues a la semana siguiente nos contó entre lágrimas que esa semana notaba movimientos en la tripa y se fue a urgencias. Su bebé tenía 8 meses, hasta los 6 con LME. Estaba embarazada de casi 20 semans!!!! menudo disgusto tenía la pobre… la siguiente semana vino mucho más animada, ya se le había pasado el susto.
    Respecto a las contracciones, es cierto, pero también las favorecen los orgasmos y a nadie se le ocurre recomendar la abstinencia durante un embarazo normal. En el único caso que estaría justificado retirar la lactancia materna en el embarazo es en una amenaza de parto prematuro diagnosticada.

    • Pobrecilla! Yo antes no entendía cómo algunas mujeres se quedaban embarazadas y no se daban cuenta, pero ahora que tengo dos niñas sí lo puedo entender! Hay poco tiempo para fijarse en una misma… ¡Gracias por tu visita!

  2. jejeje Muchas gracias!!! Nunca es tarde, me ha encantado leer vuestra experiencia.
    Estoy contigo, aunque al final no haya llegado a la lactancia en tándem pero me alegro mucho de que lo hayáis conseguido!!!!!!!

    • Eso da igual! Tu peque ha tenido un destete fantástico y nada traumático, ya me gustaría a mí, que lo he tenido que forzar un poquito… Cada una con sus circunstancias. Espero que te vaya igual de bien con el segundo :)

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