La tensa espera

Seguro que alguno se habrá preguntado si esta falta de actividad bloguera mía es debida a la llegada al mundo de mi segunda cachorrita. Pues no: N aún no se decide a abandonar su huequito. Todavía no se puede decir que esté siendo impuntual, porque salimos de cuentas el sábado, pero eso de la dulce espera ya está empezando a tornarse en tensión, porque la impaciencia invade el clima a mi alrededor y hace mella en mí, que empiezo a estar harta de tanto comentario bienintencionado (las hormonas son terribles, qué queréis).

El embarazo en sí lo llevo mucho mejor que el de L: estoy unos 8 kilos más ligera, lo cual ayuda mucho a no tener molestias, y salvo los pinchazos constantes en una ingle (que me dejan clavada en el suelo cada dos por tres), el cansancio lógico y el mal humor, no tengo de qué quejarme. Duermo como una piedra (cuando L me deja, claro) porque llego rendida al final del día, y la verdad es que se me está haciendo más corto que el anterior. El riesgo de repetir colestasis parece que ha pasado ya.

Este último mes me han hecho controles semanales que consisten en un ratito de monitores y un tacto para comprobar cómo va la cosa. De los monitores sacamos en claro que N está sana como un roble (buenísimas noticias) y que yo no tengo ni un amago de contracción (¿buenísimas noticias?).

Hago una pequeña pausa para acordarme de todas esas personas que me advirtieron con gran alarma de que tenía que dejar de darle el pecho a L porque me provocaría contracciones al final del embarazo. Especialmente recuerdo esta conversación. Señores: bien entrada la semana 39 y NI UNA. ¿Vale? Pues eso.

*De la lactancia durante el embarazo hablaré en otra entrada que estoy preparando.

La ginecóloga nos informa ya en la semana 37 que tengo el cuello del útero muy blandito y un centímetro de dilatación, y aunque N no está encajada, sí está bastante baja y en buena posición. Es decir, que la cosa pinta muy muy bien. Con mi antecedente de parto bastante rapidito (a pesar de ser inducido) cabe esperar que éste sea un visto y no visto. Pero ¿cuándo arrancará? Ésa es la incógnita que nos tiene a todos en vilo.

La semana pasada cometí el grandísimo error de contarle a papá zombi que había expulsado el tapón mucoso. No se le ocurrió mejor cosa que buscar en San Google, ¡miña xoia! Ahora está todo el día al borde de la psicosis pensando que N puede contraer una infección, y mirando el móvil compulsivamente por si le he llamado, porque en no sé dónde ponía que el parto se desencadenará en cualquier momento… Menos mal que no se atrevió a ver la galería de fotos de tapones mucosos, si no tendría también pesadillas por la noche. Es un sol :)

Esta semana la novedad es que ya estoy dilatada dos centímetros. Vamos, que la cosa progresa, aunque a paso de tortuga. El lunes que viene tengo la siguiente cita, y si por entonces todavía no he dado a luz y no hay síntomas de parto inminente, programaremos un día para provocarlo.

Yo no quiero otro parto inducido. Espero con todo mi corazón que suceda espontáneamente, pero los días van pasando y el plazo se va acercando.

Además, esta espera es diferente de la anterior: cuando estaba embarazada de L me fui a Galicia dos meses antes de dar a luz, y todo el mundo esperó tranquilo menos papá zombi, que estuvo los dos meses yendo y viniendo cada fin de semana (ya os conté aquí que un poco más y se pierde el nacimiento). Esta vez, no nos pareció justo separar a L de papá zombi y de su rutina diaria tanto tiempo, así que nos quedamos en casa y, como no podía ser de otra manera, ha venido la familia. Se lo agradezco infinito, porque yo a estas alturas ya estoy muy cansada y me cuesta horrores hacer las cosas, y la verdad es que me ayudan mucho. Pero claro: han venido expresamente para este acontecimiento, y como pasan los días y no se produce, es un tema de conversación diario. No sólo ellos, también me cuentan la expectación que hay en el barrio: la portera, las panaderas, las mamás de la escuela… todo el mundo les pregunta si ya di a luz. Cada dos por tres, en directo o desde la distancia, me lanzan preguntas (“Qué, ¿no notas nada?”, “¿No quiere salir?”, “Y el médico, ¿no te dice cuándo va a ser?”), por no hablar del consabido interrogatorio sobre la bolsa del hospital, las gestiones de transporte, qué haremos con L, si se me hincha esto o me duele aquello… y el “siéntate”, “eso ya lo hago yo”, etc., que a veces me hacen sentir como una inútil.

Yo sé que nadie me dice nada con mala intención, todo lo contrario: seguro que sólo quieren ayudar, interesarse, bromear y relajar el ambiente… pero se les ve el plumero, se nota que están impacientes. No lo entiendo, al fin y al cabo no he pasado la FPP, ni que llevara diez meses embarazada… y como tengo los nervios (y las hormonas) a flor de piel, al final tanto comentario me irrita, porque parece que soy yo que me la estoy aguantando y no la quiero soltar, cuando soy la primera interesada en que salga cuanto antes, a poder ser por su propia voluntad.

Y luego está L… que dadas las circunstancias lo lleva con bastante dignidad. No tiene un pelo de tonta, sabe perfectamente que algo gordo se avecina porque a ella también le hacen comentarios a menudo, y además tanta gente rondando no es normal. Por eso está un poco raruna, a veces muy mimosa, otras muy antipática, se coge unos cabreos monumentales y a los cinco minutos está corriendo y riéndose tan feliz… como una montaña rusa. Ella también llega agotada al final del día.

Todas las noches le cuento que cualquier día de éstos la hermanita se decidirá a nacer, y que entonces mamá y papá se tendrán que ir un par de días y ella se quedará en casa con la abuela A, y luego irán a vernos al hospital, y luego nos iremos todos a casa. Ella se ríe y me acaricia la barriga… y no sé hasta qué punto capta el mensaje de “te quedarás sola con la abuela”, pero es otra historia que me tiene en tensión. A lo mejor nos sorprende a todos y pasa esos dos días (¡por favor, que sólo sean dos!) tranquilamente… ojalá.

EmbarazoMira, N: al final me hice algunas fotos :)

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16 comentarios en “La tensa espera

  1. No sabes como te entiendo en eso de decir a la peque que se tiene que ir un par de días con la abuela. Mi hija mayor al principio se lo tomó muy bien, pero en cuanto llegó el gran día solo quería estar en casa conmigo y con papi… Lo pasó un poco mal, pero en cuanto entro por la puerta del hospital y vio a su hermanita se puso muy contenta!!!

    • A mí es un tema que me tiene preocupadísima, la verdad. Espero que todo vaya lo más rápido posible porque para ella la situación está siendo un poco desconcertante y no me gusta nada que lo pase mal, cuando se supone que es un acontecimiento feliz. Pero no nos queda otra que hacerlo así…

      Gracias por pasarte y comentar :)

  2. Si yo fuera N, cuando fuera adulta, me encantaría leer que mi madre relataba así mi pre-vida, es un relato fiel de la realidad previa a tu existencia. Como la Biblia pero en real. jaajajaj

  3. Mucho ánimo guapa, yo recuerdo esos mismos pensamientos pero también es chulo saber que en cualquier momento puede cambiarte la vida y es normal que te preocupes por la peque pero seguro que lo lleva bien.

  4. ¡Dios, los primeros párrafos no sabía si eran tuyos o eran míos! Yo voy una semana por detrás tuyo, también voy más ligera que en mi anterior embarazo y lo que me ha dejado pasmada es lo del mal humor… A mí tendrían que darme las gracias cada noche por no haber matado a nadie.
    Mi primer parto también fue una inducción rapidísima y para este siguiente estoy mirando ya cómo provocármelo yo solita… algún remedio habrá, ¿no? Porque por suerte aún no he llegado al “¿Aún no has parido?”, pero creo que poco me queda….

    ¡Que vaya muy bien!

      • Tenía un grupo de embarazadas, las últimas semanas estuvimos todas haciendo digitopuntura, infusiones, saltitos, pasos raros por toda la casa… A las que les funcionó, tomaron leche caliente con canela (yo no que no me gusta). Era pleno agosto, así que imagínate las ganas de parir!

  5. Ains, estamos iguales aunque a mi me faltan 3 semanas. Con M he decidido que venga el papa por la noche a casa, si es que todo ha ido bien en el parto… no se, nunca se ha separado de nosotros y en parte me da penita que no la acueste y la mime su padre… ademas, solo son dos días, luego empezará la gran aventura de tener dos bebés en casa.
    Suerte!!!!

  6. Todo va a salir fenomenal, igual que el embarazo ha ido genial, ya verás. Las últimas semanas son un rollo pero hay dentro están mejor, cuanto más tiempo mejor.
    Yo con 2cm me dolía, soportable, pero no podría estar tan tranquila :-)
    Supongo que no hay milagros, yo caminaba más de una hora al día y estuve 41 semanas… pero por probar…
    Mucho ánimo!!!!!!!!!

  7. Ay… la gente y sus comentarios… qué cruz! este próximo mes voy a formarme en acupuntura para inducir partos. Por supuesto no es tan efectivo como una inducción con medicación, pero está exento de riesgos y puedes probar varias sesiones por si lo favorecieras. A algunos les suena esto a cuento chino, pero es una disciplina con eficacia avalada por la OMS, por intentar no se pierde nada… eso sí, es difícil encontrar acupuntores obstétricos fuera de las principales ciudades.

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