L en septiembre (23 meses)

¡Ups! Nos hemos saltado un mes… y el de vacaciones, nada menos, ¡con las cosas que se aprenden! Y como sigamos así, nos saltamos otro. Así que venga, ¡al lío!

Intentaré no dejarme nada:

Lenguaje:

  • Tu vocabulario se amplía: BOLA, CULO, MOCOS, CANTA (cantar), SELO (suelo), BOSO (bolso), BISI (bici), SENTA (sentarse), PES (pez), BULO (búho), VALI (vale), PACA (vaca), PATA (tapa), CANI (carne), CASO (queso), MONÓN (melón), PACATA (bocata)…
  • Cada vez te explicas mejor, ya construyes algunas frases sencillas, de dos o tres palabras (no tá papá, no más, a casaese no, hola pipi…).
  • Y cuando no sabes la palabra, te la inventas… así que vamos pescando lo que vas diciendo por las palabras que entendemos, aunque para pillar algunas hay que echarle mucha imaginación: PIPI (pájaro), TONTÓN (tiburón), COLOLI (colacao), MOCÓN (melocotón), SHATANA (sandía), WAWA (perro), PIQUI (petit), CACOL (caracol/cargol – en la escuela aprendes catalán), POTOS (termómetro), APS (iPad… ¡socorro!), ANI (grande), LOS (adiós… ahora parece que estamos evolucionando hacia ALÓS). Que vaya sirviendo esto de diccionario para que los abuelos te entiendan cuando vengan…
  • Todavía usas homónimos que nos complican la comprensión de tu discurso: OTO (otro, roto), CASA (casa, caja), LOS (dos, adiós), MANANA (mañana, magdalena, mermelada).
  • El dedo índice sigue siendo mágico, y aunque te expresas más verbalmente todavía señalas mucho. Aún haces muchos gestos para algunas cosas: para pedir música, levantas los dos índices y haces un bailecito; para pedir colores para pintar, mueves la mano como si pintaras; para decir que algo es pequeño juntas el pulgar y el índice cerquita de tu cara… es muy gracioso. Algunos ya los vas sustituyendo, como el frotamiento de barriga para decir “hambre” (ahora dices AM).
  • Ya utilizas muchísimos nombres propios: nombras a tus primos (a tu manera, pero los nombras), a algunos compañeros de clase, y a un montón de tus muñecos.

Comer:

  • En Galicia has comido de todo, como debe ser: pulpo, calamares, nécoras, almejas y mejillones (ya sin disfrazar ni ná). Saltándonos lo estipulado por el pediatra, has probado la ensaladilla (con atún, qué malos padres somos…), pistachos y avellanas (bastante éxito).
  • Prácticamente comes sin ayuda, aunque a veces te entran las prisas y te metes tanta comida en la boca que se te hace bola y no consigues tragarla. Ya te ponemos siempre la misma comida que nosotros, con plato y tenedor de mayores (de postre, pero de loza). Manejas bastante bien el cubierto, pero a veces se te acaba la paciencia y empiezas a coger todo con los dedos. Todavía se te cae la comida por el borde del plato; estamos tratando de enseñarte a empujar con un trocito de pan y no con la mano (lo vas pillando poco a poco). Para completar el asunto, y ya que en la escuela os están enseñando a beber por un vaso normal, he empezado a ponerte uno sin pitorro ni adaptador ni asas ni ná… pero para mi consternación te dedicas a meter toda la manaza dentro y a echar trozos de comida en el agua. ¡Ay! ¿Dónde quedaron aquellos tiempos en los que no te gustaba mancharte ni manchar?
  • Antes la leche no querías verla más que para echar a nadar las galletas, pero desde hace poco te has aficionado al cololi (colacao). Es un gusto, porque con el zumo te metes entre pecho y espalda un desayuno bastante completo en un tiempo muy razonable y te dejo en la escuela bien tranquila. Luego, cuando te recojo tres horas después, vas todo el camino pidiendo pan, magdalenas, galletas… como si no hubieras comido en un mes.
  • Después de una temporada de meriendas monotemáticas (pera, plátano y melón, para de contar), hemos vuelto a probar a las desterradas: manzana, uvas y melocotón… y ¡te los comes! No siempre, pero ya los aceptas como posibilidad.
  • En general, has aumentado bastante la cantidad que te trapiñas, y eso se ha notado en la revisión (has cogido medio kilo y 1,5 centímetros este verano, después de dos meses sin engordar nada…).

Dormir:

  • Las noches del tirón se han repetido muy pocas veces… pero te despiertas sólo una vez o como mucho dos. Pasamos una racha muy mala a principios de mes, pero no es culpa tuya, mi niña: es que con este calor no hay dios que descanse en condiciones. Menos mal que ya pasó… Además, hemos conseguido en tiempo récord que pases tu siesta de antes de comer a después… porque como has empezado a ir al cole un ratito por la tarde, mejor comer antes y dormir luego lo que dé tiempo.
  • Lo de las siestas, mucho me temo que está llegando a su fin. Hay días que no aguantas más de 20 minutos, y además te despiertas como enfadada por haberte dormido. Mi madre dice que los tíos y yo a los dos años ya no dormíamos siestas… ains, yo prefería que la durmieras un rato más…

Habilidades varias:

  • La Operación Chao Pañal está paralizada hasta nuevo aviso. Hemos vuelto al punto de partida y no creo que sea ahora el mejor momento para ponernos en plan pelma con el tema. Seguimos practicando de vez en cuando a estar sin pañal, y a ver qué pasa. Sin agobios.
  • La vuelta a la escuela infantil ha sido genial: la primera semana entrabas muy tímida, metiéndote la mano en la boca, y no soltabas prenda. Pero no lloraste ni un día, ni te resististe a quedarte. Ahora vas feliz, te lo pasas bomba, cada vez interactúas más con las educadoras y los compañeros, y te has adaptado muy bien al nuevo horario. Estamos encantados y, aunque al principio tuvimos muchas dudas, creo que ha sido lo mejor que hemos podido hacer y que cuando llegue la hermanita va a ser un gran apoyo tener ese lugar especial para ti.
  • Las visitas al médico son cada vez menos traumáticas. Este último año era un drama: llorabas desconsoladamente nada más verlo entrar por la puerta, no te gustaba nada ni pesarte, ni medirte, ni mucho menos que te auscultara y te mirara la boca y los oídos. Al final de cada reconocimiento te pasabas un buen rato hipando y con muchos mimos. Ahora el disgusto va bajando de intensidad; supongo que vas creciendo y ya sabes que no pasa nada (aunque sigue sin gustarte un pelo). También hay que decir que el pediatra se enrolla un montón y juega contigo a auscultar a los peluches que tiene en la consulta.

 

En definitiva: ¡te haces mayor! Ya no eres un bebé… ¡snif! Cada vez eres más autónoma y haces más cosas tú sola, tus habilidades sociales crecen, hablas por los codos, y aunque estás entrando en una etapa un poco rebelde en la que llevas la contraria porque sí a diario, eres muy alegre y cariñosa.

El mes que viene cumples dos años… y ya creo yo que es hora de dejar de contar meses y empezar a contar avances concretos. ¡Que van a seguir siendo un montón!

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