Pichumbolleces

Antes de tener hijos era una de esas personas que decía toda llena de razón: “A los niños no hay que hablarles como si fuesen tontos, primero porque no lo son y entienden más de lo que nos creemos, y segundo porque es ridículo y se te quedan mirando como si fueses gilip***as”.

Lo sigo pensando, pero depende de la edad del niño. Me tuve que desdecir al nacer L, porque la realidad es que los bebés reaccionan más ante las voces agudas, y cuando empiezan a balbucear les anima mucho que tú repitas sus sonidos. Cuando ves que tu retoño se agita o te sonríe si le hablas como un pitufo, poco a poco e inconscientemente empiezas a agudizar el tono, y lo que en principio te da cierta vergüenza se convierte en algo que haces sin pensar. Y al final vas por la calle hablando en bebé, cantando “en la granja de Pepito” o contando cuentos poniendo distintas voces y te importa un pito quién te esté escuchando. Las madres no tenemos vergüenza ;)

Hay una cosa concreta que a mí me hace mucha gracia: los apelativos cariñosos absurdos o inventados. Lo que en pareja me da hasta un poco de repelús, en cuanto a los niños no me corto un pelo. Recuerdo que mi padrino siempre se sacaba de la chistera palabros graciosos para llamarnos y nosotros nos moríamos de risa; a lo mejor es por eso.

Trato de evitar las cursiladas, pero no puedo remediar que de vez en cuando se me escape un “mi amor”, “mi vida”, y otras formas cariñosas más da miña terra: “miña rosiña”, “miña raíña”… De cuchi surgió, supongo, curuchi y su derivado curuchiña. También uso muchos términos culinarios:

  • Chirimoya
  • Pepinillo
  • Piruleta
  • Croquetilla

Pero el rey del sobrenombre es papá zombi: sin haber hablado nunca de este tema, él empezó a inventarse palabros espontáneamente para llamar a L (es muy de inventarse palabros, jeje). Y L se monda, normal… porque la cosa suena tal que así:

  • Ronchimbonchi y su derivado ronchimbonchona. Éste se lo empezó a decir cuando se ponía “roncha”. Y ahí ha quedado.
  • Chabollera. Esto es por el “chabollo” (casa).
  • Pichumbollo; abreviado, pichumbi o pichumbo. Derivados: pichumbollera, pichumbonchona. Desconozco su origen.
  • Carrambucho o corromboncha. Desconozco su origen.
  • Perrambuco y su derivado perrambucano. Desconozco su origen.

Casi siempre van seguidos de adjetivos tales como “gordito” o “peludo”. ¿Por qué? Pues ni idea… pero es gracioso, supongo que porque no se ajusta a la realidad.

Capítulo aparte merecen sus versiones de canciones: les cambia la letra con una agilidad mental pasmosa y nos ameniza mucho los viajes en coche. Ahora es la temporada de máximo esplendor, gracias a los summer shits (perdón… hits :P) del estilo de Georgie Dann, que se prestan mucho a ser versionados. A original no le gana nadie :)

Tengo muchas ganas de que L empiece a dar rienda suelta a su imaginación en esto del lenguaje, y de ver con qué palabros nos deleita, sobre todo para referirse a N. De niños, mi hermano y yo llamábamos a mi hermana pequeña de varias maneras, siendo el palabro estrella pelobelabila. Ahí es ná. Los niños son la leche…

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7 comentarios en “Pichumbolleces

  1. Yo hubo un tiempo en que usé con mi primera, huyendo de palabras cursis, cosas como “bicho” o “moco”!! Lo hacía bromeando, por supuesto, y a ella le daba risa.
    Un día (con tres añitos) le preguntaron por sus apellidos en el cole y ella no supo que contestar. Cuando le aclararon “sí, tu OTROS DOS nombres!” ella sonrió aliviada y dijo “aaaah! Sunombre Bicho Moco” Casi me muero cuando me lo contaba su seño…!!

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