Trastos para el bebé… ¿de verdad son necesarios?

Una de los hechos que caracteriza la llegada de un bebé es la proliferación de cachivaches que no sabías ni que existían. De repente, tu piso de 70 metros (siendo optimista) está atestado de cosas que no sabes si realmente serán útiles para el día a día. Y eso sin contar con los juguetes…

Yo siempre he sido un poco reacia a llenar la casa de chorradas: lo imprescindible era la cuna y el cochecito, y cuando empezara la alimentación complementaria la trona, y punto. No por escatimar, ni por darle la espalda a las nuevas tecnologías y moderneces que ahora reinan en el mundo del consumismo bebé, sino por una cuestión práctica: nos mudamos cada poco tiempo (cuanto menos trastos, mejor), y también viajamos varias veces al año (y como te acostumbres a usar algo, luego a ver qué haces sin él…).

Pero al final, porque te regalan, porque te convencen, por lo que sea, pasas por el aro. Ya está: la casa llena de cosas que no sé dónde meter, y cuando vamos a Galicia no cabe en el coche ni un alfiler más.

Hay varios chismes en concreto que me han hecho cambiar radicalmente de opinión, o que me han hecho jurar en arameo en muchas ocasiones. Ahí va mi podium de cachivaches ni-contigo-ni-sin-ti:

 

1. La bañera-cambiador.

¡Cuánto porfié para que no me endosaran un cacharro de éstos! Yo pensaba “total, a los tres meses el bebé ya no cabe y le tengo que comprar otra, y luego qué hago con el mueble ése ocupando media habitación…”. Pero papá zombi temía por su espalda (y por la mía también, aunque está en mejor estado), y removió cielo y tierra hasta que encontró el modelo adecuado para nosotros: la Flip de Jané, que se extrae de las patas y éstas se pueden plegar.

Bañera Flip de Jané

Tengo que admitir que me facilitó mucho la vida los primeros meses de vida de L, sobre todo cuando papá zombi estaba de viaje y tenía que bañarla yo sola. El cambiador es abatible y se monta perfectamente con una mano (con el otro brazo se supone que sostienes al bebé que acabas de sacar del agua). La bañera tiene un diseño muy ergonómico que permite que el bebé esté recostado bastante estable, y además tiene un sistema de desagüe mediante un tubo de plástico: yo la llenaba con una regadera grande, y luego ponía la regadera en el suelo, metía el tubo y hala, bañera vacía. Salvo un día que no metí el tubo en donde debía y empecé a vaciarla en el estante de debajo, donde tenía almacenados, además de los productos para el baño, un montón de pañales y mudas de ropa (cortocircuitos del cerebro de mamá zombi, ya sabéis). También tiene un accesorio en forma de cazo con agujeritos para aclarar al bebé con más delicadeza; éste todavía lo usamos en el baño, a L le encanta ducharse los pies con él y jugar a que caza los chorritos. Y al cambiador le dimos uso un poquito más de tiempo, aunque cuando la peque aprendió a hacer la croqueta (que fue a los tres meses), ya empezó a ser peligroso y había que andar con mil ojos, hasta que al final lo pusimos en barbecho y por ahí anda, guardado debajo de una cama a la espera del cachorrito nº 2.

Conclusión: buena compra. Aunque es un trasto, cumplió su función con creces y la volverá a cumplir. Lo que hicimos mal fue comprarla en Galicia: no os quiero ni contar cómo tuvimos que meterla en el coche. Para los viajes acabamos comprando una hinchable.

 

2. El vigilabebés.

Éste gadget sí lo considero bastante necesario para vivir con cierta tranquilidad mientras el niño duerme, aunque hay muchos modelos con mil prestaciones y el tema requiere un poco de estudio. A nosotros no nos dio tiempo a pensar cuál queríamos porque el padrino de L nos regaló uno ultramegamoderno con una cámara que ni en el Gran Hermano, que incluso se puede conectar vía Internet para verlo desde el ordenador, la tablet o el móvil (nunca lo hicimos), y un pantallón a todo color que recibe la imagen mediante un USB con una antena, y que también puede servir como marco digital (nunca conseguí averiguar cómo).

Vigilabebés Miniland plus

La utilidad del chisme está fuera de toda duda, peeeero… ay, nos trae por el camino de la amargura. Hay que destacar que yo en concreto me llevo fatal con los aparatos electrónicos, siempre me la juegan (este año ya he “matado” una plancha, una tostadora y un microondas). Y éste nos la juega constantemente. El GRAN problema es que a veces pierde la señal, pero el jodío invento no te avisa cuando esto sucede: simplemente la imagen se queda congelada, y tú te crees que tu bebé está durmiendo como un angelito cuando en realidad se ha despertado. Esto nos ha pasado varias veces y es muy frustrante y te sientes como una m*** cuando tu sexto sentido te empuja de repente a poner la oreja y escuchas a tu peque llorando en la cuna, y vete tú a saber desde hace cuánto… Uf, es horrible. Hace poco descubrimos que se desconecta cada vez que pasa un avión. Se la tengo jurada a este aparato.

Tiene algún inconveniente más: la cámara hay que enchufarla a la corriente mediante un cable, y esto requiere tener un enchufe cerca de la cuna o, si no, tener el cable por ahí tirado con el consiguiente peligro. Además, en cuanto tu hijo empiece a sentarse, olvídate de engancharla a la propia cuna, porque lo primero que hará será agarrarla y no durará ni dos telediarios. ¿Y dónde la pones? Ah, parece una cuestión sencilla hasta que tienes que lidiar con ella. Yo la tengo sujeta muy malamente a una lámpara de pie. Si la pongo más baja tengo dos problemas: que según el ángulo no veo un pimiento porque el cabecero y el pie de la cuna son macizos, y que la peque anda por ahí y no va a dudar en jugar con ella al primer descuido.

Monitor MotorolaEn el último viaje á terriña nos la dejamos en casa. Estuve dos días un poco agobiada, porque la cuna que nos dejaron le quedaba a L un poco mal de altura y tenía miedo de no escucharla cuando despertara y que acabara tirándose. Al final acabé comprando un chintófono sólo de audio. El micrófono que recoge el audio hay que enchufarlo, pero no tiene el problema del ángulo que tiene la cámara: lo puedes poner en cualquier sitio fuera de la vista del niño y funcionará igual. Y el receptor va con batería y te lo puedes llevar encima. Si pierde la señal, PITA: esto me parece fundamental y no entiendo cómo es posible que el otro, que es infinitamente más caro, no lo haga. Me quedé encantada con la compra.

Eso sí: ver a tu bebé en pantalla CREA ADICCIÓN. En serio. Tiene ventajas, como por ejemplo, comprobar que está bien (aunque esté despierto) y así poder dejarlo jugando en su cuna, lo que favorece su autonomía. Con el audio sólo siempre estás con la duda (yo seguía temiendo que intentara bajarse sola de la cuna, así que en cuanto la oía me iba a por ella).

 

3. El robot cocinapapillas.

“Otro cachivache prescindible que va a ocuparme un sitio que no tengo”, pensaba yo. Nuestra cocina es enana, basta decir que tuvimos que sacar de sus goznes la puerta del lavadero para poder aprovechar el hueco que quedó detrás con una estantería que funciona de despensa. En definitiva, que no entraba en mis planes tener un chisme de éstos… pero nos lo regalaron.

Babycook de BéabaPues he de reconocer que fue un regalo genial: lo usé muchísimo, en el mismo aparato cueces y trituras, ahorrándote manchar el cazo, la batidora y su vaso, y si te descuidas (como yo hago a menudo) la cocina entera. Cuando acaba pita y se apaga, así que no tienes que estar pendiente del fuego. En un cuartito de hora está la comida hecha, y si por lo que sea hay que esperar, en el mismo recipiente se mantiene calentita. Eso sí: para hacer cantidad y congelar no vale, porque lo que cabe en el vaso (sin triturar) llega como mucho para dos potitos.

Dejé de usarlo hace ya un par de meses. Primero porque L ya come a trozos y muchas veces de lo mismo que nosotros, pero también porque empezó a fallar: las verduras se quedaban duras y tenía que ponerla a cocer otro ciclo… descubrí que lo que pasaba es que la goma de la tapa se había dado de sí, y como estuviese mal colocada no cocinaba bien porque se escapaba todo el vapor. Bastante rollo tener que comprobar esta tontería de cada vez.

Hay otro par de detalles del invento que no me gustan: uno, que al cabo de nosécuántos ciclos la luz del botón se vuelve roja, lo que indica que hay que descalcificarlo. Me costó un montón averiguar cómo rayos se hacía (¡en mi libro de instrucciones no venía explicado!), y más averiguar cómo rayos se quitaba la dichosa luz roja una vez descalcificado: simplemente hay que mantener pulsado el botón unos cuantos segundos, para que el contador se ponga a cero. Vamos, que lo puedes quitar sin descalcificar, como la jarra del agua y el botón de cambio de filtro, igual: si le das al botón se pone a cero y da igual si lo has hecho o no. Y por otro lado, el asa de la jarra es hueca y entra el agua y el jabón y lo que se tercie, pero no se puede aclarar bien. Un asco, vamos.

Me ocurrieron peripecias varias, haciendo honor a mi nick: una vez abrí la tapa antes de que terminara, y a consecuencia me quemé un poco un brazo. No sé en qué demonios estaba pensando, pero la verdad es que me asusté un poco, porque fue como abrir una mini olla a presión y podría haberme quemado bastante más; tuve suerte. Otro día se me coló un guisante por el agujerito por donde se echa el agua para la cocción, ¡menos mal que me di cuenta al momento! Si no habría estado dándole a L infusión de guisante podre a saber cuánto tiempo. Recomendación para las que adquiráis el cacharro: cargad la jarra antes de ponerla en la máquina, así entre otras cosas no la mancharéis más de la cuenta y no se os colarán guisantes por el agujerito.


 

Y hasta aquí el recuento de hoy. Espero que os sirva de algo mi humilde opinión… ;)

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10 comentarios en “Trastos para el bebé… ¿de verdad son necesarios?

  1. Sí que es un fastidio cómo se desconecta el vigilabebés, sí. Yo también he tenido la babycook y le hemos dado un tute… Lo de descalcificar es un rollo, pero a mí sí me venía en el manual. Nos ha pasado dos o tres veces y te apuras un poco porque tienes que estar toda la noche con el vinagre y apañarte para hacer la comida al modo tradicional. Pero para mí, es un inventazo. Ahora ya no la usamos y es verdad que ya no se queda limpia del todo, pero podría seguir sirviéndome

  2. Siiii yo la bañera la usé en su pedestal hasta que el peque se sentaba solo…(5 meses??) porque ahí ya era imposible mantenerlo quieto y preferimos meterlo dentro de la bañera y tenerlo más “cerca del suelo” jejeje. El vigila bebés no lo tenemos pq nuestra casa es tan peque…que carece de sentido. Pero la BabyCook si que me ha hecho sus apaños la verdad…Hasta que a los 10 meses mi baby decidió que los triturados me los comiera yo…
    Lo que para nosotros ha sido una inutilidad total ha sido el cochecito de bebé, mi hijo sólo quiere ir en mochila o fular…así que el super coche que nos regalaron lo vendimos nuevo nuevo, yo creo que solo lo usamos un par de veces y luego dentro de casa para mecerlo…

  3. Buenos días! Soy madre primeriza a la espera… Estoy ya curioseando todo lo necesario para los primeros meses y he encontrado tu blog. Me encanta. Me gustaría hacerte una pregunta sobre el cambiador bañera flip. ¿Me podrías decir a que altura se encuentra la bandeja inferior? Me parece muy práctica pero necesito encajarla encima del inodoro. En internet pone que está preparada para colocarla encima del bidé, pero este último es un poco más bajito…
    Muchas gracias!

    • ¡Hola! Gracias por tus amables comentarios.
      No te puedo decir con exactitud la altura de la bandeja porque ahora mismo tengo el cambiador embalado y guardado hasta que nazca mi segunda hija… Pero yo creo que no te cabe un water debajo :/ Lo que no recuerdo es si la bandeja se puede quitar…

  4. Hola leyendo lo que has puesto sobre la babyccok, no sabia que hubiese que cambiar ningun filtro ni jarra del agua… me informas? y otra cosa, a mi la luz roja no se me va apretanto unos segundos, que hago?

    • ¡Hola! No tienes que cambiar nada, puse como ejemplo las jarras de filtro para explicar que si pulsas el botón el contador se reinicia aunque no hayas limpiado nada (igual que en estas jarras). Hace mucho que no uso este aparato, pero creo recordar que yo lo descalcificaba con vinagre. El botón hay que pulsarlo hasta que se apague, no sé cuántos segundos, pero muchos. Si no se te apaga tendrás que consultarle al fabricante… un saludo y gracias por tu visita :)

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