La familia que padece unida…

Qué desidia… tengo el blog medio abandonado. Y no es por falta de ganas de escribir… es que la última semana ha sido movidita y  no estaba yo para darle al maquinillo.

El periodo de adaptación de L en el cole se vio trágicamente interrumpido al tercer día, cuando pasó la noche con un poco de fiebre. Como es lógico, al día siguiente se quedó en casa, y al siguiente también porque la cosa no mejoraba. Por suerte, el viernes ya teníamos cita programada con el pediatra.

Diagnóstico: infección de las vías respiratorias altas. Tratamiento: antibiótico durante una semana, antitérmico si hay fiebre o malestar. Afortunadamente, mejoró muy rápido y no pasó de un montón de mocos… quiero decir, que no tuvo fiebre alta ni le bajó el moco al pecho, ni le dio tos ni nada. Una cosita llevadera, dentro de lo que cabe, para ser su primera enfermedad oficial.

Cuando fuimos a comprar el antibiótico, la farmacéutica me preguntó si no nos habían recetado también un probiótico??? (creo que esa fue la palabra…), porque con la medicación a veces bajan las defensas y los niveles de no-sé-qué y no-sé-cuánto y los pediatras suelen recomendar un probiótico??? para reforzar, como piaurhtkjastón o rtouygsflamín.

-¿No te suenan? ¿No tienes nada de eso en casa?

-No… es que es la primera vez que se pone enferma.

-Pero… ¿cuántos meses tiene?

Dieciocho.

-Caray, chica… ¡enhorabuena!

Pues sí, gracias, gracias. Igual no tiene las defensas tan bajas…

Esto de que la peque pocha sea algo desconocido para nosotros tiene sus pros y sus contras. Principalmente en contra, que no estamos acostumbrados a tener cuidado, así que siguió habiendo besos a discreción, uso esporádico del mismo vaso o cubierto, dormimos juntos… En conclusión: papá zombi y yo enfermos todo el finde, con mocos, la garganta fatal y dolor por todo el cuerpo. Acabo de entrar en el segundo trimestre de embarazo, lo cual me dio cierta tranquilidad, y además sólo tuve fiebre un día y no pasó de 38, así que nada preocupante. Pero aún así, estuve un poco rallada por si la cosa empeoraba y tenía finalmente que ir al médico y que tomar medicamentos. Por suerte, pudimos manejarlo con remedios naturales, y la abuela A, que estaba pasando unos días en casa, se libró milagrosamente y pudo echarnos una mano.

El domingo nos fuimos a dormir pensando que ya había pasado todo… ¡ilusos! En la madrugada, a papá zombi le dio un ataque de gastroenteritis terrible, no le aguantaba ni el agua en el estómago. Y la abuela, que se iba en avión esa mañana, tuvo que posponer el viaje porque también estaba fatal. Yo me encontraba bien, lo cual fue una gran suerte porque pude llevar a la niña al cole, acompañar a papá zombi a urgencias, ir a la farmacia y a comprar Aquarius…

La médico de urgencias nos dijo que probablemente fuese el mismo bicho que trajo L del cole, y que aquello había que pasarlo con dieta y reposo, porque medicarse con el estómago hecho fosfatina no era muy buena idea. Y que yo tenía las mismas posibilidades de pillarlo que cualquiera, así que precaución, pero tampoco paranoia que no era una cosa grave. Le pinchó a papá un Primperan y pa’casa.

Yo me las prometía muy felices y no me podía creer que me hubiese escaqueado del bicho maligno… hasta que a las 8 de la tarde me empecé a encontrar mal y acabé echando las tripas, y así estuve toda la noche. Nada, aquí no se libra ni el tato. Bueno, sí: L no tuvo gastroenteritis. ¡Menos mal!

Mientras tanto, hemos recibido toda clase de comentarios, como no podía ser de otra manera: que bienvenidos al fascinante mundo de los virus de guardería; que desde ahora, cada dos semanas la niña enferma en casa; que pillarse sus microbios es lo peor que te puede pasar porque los adultos los toleramos peor que ellos; que las dos primeras son las peores; que mejor, porque “así inmuniza” (este comentario está en el top ten de comentarios más manidos, junto con “así socializa”).

Y esa es la historia del miasma que pescó L en el cole. Dos días a arroz blanco y pollo cocido, y el cuerpo molido. Pero ya estamos bien todos… bueno, ahora papá zombi tiene tos irritativa. Esto no es un virus, ¡es un arma de destrucción masiva!

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3 comentarios en “La familia que padece unida…

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