Lactancia prolongada = polémica asegurada

La Operación Teta del Desierto está muy instaurada en nuestra sociedad, y por todas partes surgen de repente agentes secretos que te sorprenden bombardeándote con comentarios absurdos con la intención de minar tu moral y empujarte cada vez más al destete, sobre todo si tu bebé ya es “mayor” (¿un bebé de 15 meses es mayor? Por favor…).

Ya, ya sé que la mayoría de la gente tiene sólo buenas intenciones. Pero ¿por qué todo el mundo se cree en situación de opinar sobre este tema?

Para muestra, un botón:

  • “Lo que sale ahora es agüilla”.
  • “A esta edad la leche materna ya no le alimenta”.
  • “Eso ya no es necesidad, es vicio”.
  • “Es mucho más cómodo darle el biberón”. (Ésta es una de las chorradas más gordas que he oído en mi vida).

Y alguno más que seguro me dejo en el teclado…

Pero hace poco tuve una conversación en concreto que me causó un cortocircuito cerebral y me dejó absolutamente sin palabras. Ésa que os prometí que os contaría, ¿os acordáis? La identidad de la persona no viene a cuento, en realidad podría haber sido cualquiera, así que la llamaremos simplemente *persona*. Y las circunstancias en las que tuvo lugar el diálogo tampoco son relevantes, lo mismo podría haber sido en casa de un conocido que en la parada del autobús; lo que importa es el contenido. Ahí va:

PERSONA: -¿Y hasta cuándo tomó pecho?

MAMÁ ZOMBI: -Todavía toma.

P: -Ah… ¿y hasta cuándo piensas seguir dándole?

MZ: -Hasta que ella quiera.

P: -¿Hasta los ocho años?

Aquí mi sentido arácnido (y mi sentido de la lógica también) me alertó de que la conversación empezaba a ir por derroteros que no me interesan. A estas alturas ya paso de empezar a recitar datos sobre lo que recomienda la OMS y sobre estadísticas de destete natural y demás cifras aburridas, así que intenté vagamente echar balones fuera:

MZ: -Huy, no creo que le dure tanto. No le gustan las cosas de bebés: ni el chupete, ni el biberón, ni las comidas trituradas… además, queremos tener otro niño pronto, así que en cuanto asocie…

P: -¡Buf! Pues más a mi favor. ¡Tienes que destetarla cuanto antes! Si no va a generaros un problema tremendo, de verdad. Yo lo veo en mis nietos: el mayor ahora se siente destronado. Claro, ha llegado un enano y le ha quitado su cuna, sus juguetes, ¡su teta! Tenemos que tener un cuidado tremendo con él porque quiere matar a su hermano. ¡En serio! Le pega cada torta…

Inciso: no tengo ninguna intención de ridiculizar a esta familia ni reírme de la situación con sus pequeños, que no dudo será difícil. Pero no me negaréis que es un poco surrealista que te hagan estas declaraciones así a bocajarro. Cada niño es un mundo, por lo que pensar que todos los niños van a reaccionar igual ante determinada situación a mi entender es un error. Con la llegada de un hermanito es normal que tengan algo de pelusa, haya teta o no haya teta de por medio, y hay que prepararlos para ese momento. Pero bueno, como mi boca se había ido abriendo progresivamente y de ella no salía nada, la persona se volvió hacia papá zombi y le dijo:

P: -Es como si de repente aparece otro maromo en tu casa y pretende que compartáis a tu mujer. Pues tú le querrás matar, ¡normal!

Menuda comparación. Sin comentarios. Yo sigo sin poder cerrar la boca.

P: -En realidad los niños generan esta dependencia sobre todo por el olor que emanan unas glándulas que hay entre los pechos. Las tienen todos los mamíferos. Ahora están fabricando unos collares para perros con su aroma para que se tranquilicen…

WTF??????

Ignoro si esto está científicamente demostrado, yo es la primera vez en mi vida que lo escucho… y no sé a qué viene sacarlo a colación cuando hablamos de SERES HUMANOS con consciencia y con poder de decisión. ¿O van a utilizar esos collares para impulsar el destete forzoso de los cachorros de perro? En fin, a estas alturas de la película yo ya había decidido que no iba a meterme a discutirle nada a *persona* y que lo mejor era asentir con la cabeza y decir “ajá, ajá”.

P: -Además, si quieres quedarte embarazada de nuevo, tienes que tener cuidado, porque la estimulación de los pechos provoca contracciones. A mi hija le pasó.

Pues muy bien, esto sí lo sabía, pero creo que llegado el momento, y suponiendo que L todavía le dé a la teta (que no hacemos más de adelantar acontecimientos), dejaré que lo valore el médico que me lleve el embarazo. Me parece lo más lógico. Podría haberle hablado de la lactancia en tándem… pero ¿para qué? Ajá, ajá.

Y por si todo este chorreo de informaciones random y razonamientos sui géneris fuese poco, le puso la guinda al pastel:

P: -Ahora todo este rollo de la crianza con apego está de moda, pero no se puede ser más papista que el papa: hay que pensar en lo que es mejor para cada niño.

Mamá zombi pone cara de póquer y a otra cosa, mariposa.

Yo no soy una defensora acérrima de la crianza con apego en plan dogma de fe, pero me parece que sus propuestas son de sentido común. No creo que sea una “moda”. Los niños son personitas en formación, tienen otros ritmos vitales y otras necesidades, y los adultos tenemos que estar ahí para que se sientan protegidos, escuchados y queridos. Y de todas formas, aunque fuese una fanática de esta corriente, es mi elección como madre y no veo por qué nadie tiene que ponerla en tela de juicio.

La gente se aventura a hablar muy alegremente de estos asuntos tan personales cuando, por regla general, no está ni la mitad de informada que las madres que estamos criando a nuestros bebés. Además, espero que todos partan de la base de que las madres tratamos de hacer lo mejor para nuestros hijos y la unidad familiar en general. Esto cae de cajón, vamos. Yo pienso que la lactancia materna a demanda es lo mejor, obviamente, si no no lo haría. Pero no voy por ahí echando sermones al resto de madres ni me meto en sus vidas, cada una tiene sus circunstancias concretas y su criterio y en base a eso habrán tomado sus decisiones.

A mí no me molesta el hecho de que me hablen de todo esto y generen un debate, al contrario, me parece muy sano. Ni siquiera me molesta que se atrevan a darme consejos, porque sé que en el fondo lo único que pretenden es ayudar. Lo que no me gusta es ese tonillo paternalista que me hace sospechar que me están juzgando como una madre permisiva e irresponsable, y ese despotismo con el que me dicen lo que tengo que hacer sin preguntarme siquiera el por qué decido dar o no dar el pecho.

Yo antes de ser madre también tenía una opinión prejuiciosa sobre conceptos que realmente sólo conocía de oídas, como la lactancia a demanda y el colecho, pero afortunadamente vivimos en la era de la información y he podido leer mucho sobre todos estos temas, además de nutrirme de mi propia experiencia con mi hija, que al fin y al cabo es lo más importante. Los prejuicios infundados de los comentaristas de turno no me van a hacer cambiar de idea.

Para finalizar ya este discurso reivindicativo que me estoy marcando, una petición: RESPETO, y dejen a cada cual vivir su vida y su maternidad como mejor le parezca. Hombre, ya.

*Por qué se aconseja lactancia materna hasta los dos años o más.

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