La primera tarta

Para los que sólo están interesados en la receta, aquí os la dejo:

Tarta de yogur para bebés

Ingredientes (para una tarta de cuatro raciones aproximadamente):

  •  100 g. de galletas María (o las que el bebé tome)
  • 50 g. de mantequilla
  • 3 yogures naturales azucarados (o los que el bebé tome)
  • 1 sobre de gelatina neutra (equivalente a 6 hojas)
  • Leche (la que el bebé tome)
  • Mermelada
  • Limón o naranja

Preparación:

Pulverizar las galletas en la picadora y mezclarlas muy bien con la mantequilla fundida. Extender en el fondo del molde apretando bien con una cuchara. Dejar endurecer en la nevera.

Preparar la gelatina según indique el fabricante (o como te parezca bien) y mezclarla con los yogures. Incorporar al molde y enfriar en la nevera unas dos horas.

Calentar en un cazo un par de cucharadas de mermelada con un chorrito de zumo de limón (naranja si lo preferimos más dulce). Pasar por un colador, dejar templar y verter sobre la gelatina ya sólida. Enfriar un rato más, desmoldar y servir.

Y si quieres conocer cómo se pergeñó esta tarta… sigue leyendo.

—————-

L ya ha cumplido un año… ¡un año! Cómo pasa el tiempo…

El caso es que habíamos pensado en coger unos días e ir a ver a la familia para que pudiera celebrarlo con A y D, los dos primitos de su edad. Y los abuelos. Y los tíos. Y los padrinos. Y los amigos. Y los vecinos. Y el equipo de petanca del barrio… Bien, se entiende por qué finalmente decidimos no ir, ¿no?

Ah, ¿no? Bueno, pues lo explico: vaya por delante que yo soy un poco antisocial (en nuestra boda éramos 11, contando a los novios y dos bebés), con lo cual ya de entrada no me apetecía organizar un fiestón, pero es que tampoco me parece el plan más fantástico para que un bebé de 12 meses disfrute de su día. Además, aunque le hiciéramos la fiesta de su vida, no se iba a acordar. Así que decidimos quedarnos en casa tranquilamente, jugar mucho, no hacer tareas (las justas), ir a dar un buen paseo… y preparar una tarta que ella pudiera comer. Esto último, que a priori parece sencillo, no lo es tanto.

Estuve buscando algunas ideas por San Google y todo lo que encontré fueron pastelones de bizcocho rellenos con millones de ingredientes y decorados con muñequitos, flores de azúcar, carteles de chocolate… muy vistosos para salir en la foto pero muy poco indicados para que se los coma un bebé. L todavía no toma leche de vaca, ni fresas, ni chocolate, ni frutos secos… y del huevo ha empezado ahora a comer un cuarto de yema cocida.

Así que no me queda más remedio que inventarme la receta. Hice recuento en mi cabeza: veamos… galletas sí come; yogures, también (de los normales azucarados por recomendación del pediatra, después de explicarle que los especiales para bebés no quiere ni olerlos); frutas varias; mantequilla, a veces le pongo un pelín en en puré… Entonces se me ocurrió: “¿Y si le hago una tarta fría de yogur con base de galleta? Y la pongo en un molde rectangular y luego la corto en forma de número 1… ¡Dios, soy la mejor madre del mundo!”.

Bien, pues el día señalado, con los ingredientes listos, me dispongo a materializar mi idea de tarta apta para bebés y seguir sintiéndome como la mejor madre del mundo, mientras le preparo la papilla del mediodía, controlo que no se me cuele ningún pañal en la lavadora y aso para la cena unos pimientos del piquillo frescos que le compramos el otro día a los universitarios del huerto urbano de aquí al lado. No soy una gran ama de casa, pero la cocina se me da bastante bien y no me da miedo hacer pruebas.

Molde caseroLo primero fue la elección del molde. Sólo tengo un molde rectangular, el típico de cake, pero es un poco grande y además está estriado en el fondo, con lo que la base de galleta no iba a quedar muy lisa. Las fuentes de horno son demasiado grandes… y no quiero que estemos comiendo tarta los próximos tres días… Así que me sale la vena MacGyver: como no va a ir al horno, me voy a fabricar mi propio molde made in feitonacasa con un tetra brik de leche. Le corto una de las caras con cuchillo primero y tijeras después, enjuago bien debajo del grifo y andando. Huy, espera… que en un lado hay un agujero… y el de enfrente, el del culo, es irregular porque ahí están las dobleces del cartón… pues no pasa nada, recorto dos rectangulitos de la cara que acabo de quitar y los coloco con un poco de maña. Hala, ya tenemos molde para una tarta pequeñita, tamaño papás + bebé.

Pues vamos a preparar la base: galletas tipo María (la base de galleta para tartas queda mucho mejor con galletas tipo Digestive, pero llevan muchas más historias y prefiero no arriesgar) y mantequilla, que ya ha tomado alguna vez. Mantequilla derretida en el microondas (no mucho rato, no debe hervir). Galletas hechas polvo en el accesorio picador de la batidora, por tandas (en mi caso, un montón de tandas, porque a L no le hace ninguna gracia el ruido que hace la picadora…). Mezclar bien en un bol. Colocar un papel vegetal en el molde; éste seguro que no pega, pero más vale prevenir que curar. Extender la pasta de galleta y apretarla con una cuchara cubriendo bien el fondo. Dejar endurecer un rato en la nevera: perfecto, porque tengo que ir a acostar a L, que ya está protestando.

Masa de galletaLa parte fácil ya está; ahora hay que improvisar una gelatina de yogur, que no he hecho nunca sin añadir a la mezcla nata o leche condensada. No tengo ni idea de cómo va a quedar… Calculando a ojo de buen cubero, diría que en lo que queda de brik me caben tres yogures (o sea, 375 g. de yogur, que es una cantidad un poco rara, pero bueno); la cuestión es… ¿cuánta gelatina hace falta para darle una textura firme pero agradable? Me gustaría probar a hacerlo con agar agar, pero no conozco la técnica y no es plan de arriesgar tanto, así que queda en tareas pendientes. Vamos a ir a lo seguro: la gelatina de polvitos viene con instrucciones de uso, así que no hay pérdida. Uf… queda un sobre, y no está caducado, menos mal. Pues hala, el sobre entero y a correr. Hay que disolverlo en… ¿500 ml. de agua? Jo… me parece una burrada echar a nadar tres míseros yogures en medio litro de agua, va a quedar insípido no, lo siguiente… A lo mejor si le pongo mitad agua, mitad leche no queda tan mal. Aunque L todavía no toma leche… pero bueno, sería muy poca, y este verano le dio una chupada a un helado y no le pasó nada, o sea que p’adentro. Un poco del líquido resultante en frío para hidratar los polvos, y el resto a calentar en un cazo.

Pues mala idea, porque debido a mi síndrome de siempre-hay-algo-que-hacer no soy capaz de estar mirando cómo se calienta sin más, así que mientras tanto hago a la plancha el filetito de pollo, y relleno el vasito de agua, y le paso un trapo húmedo a la mesa de la trona… y se me sale el agua-leche del cazo, porque todavía no me entra en la mollera que yo no soy como mi suegra, que puede tener cuatro sartenes en el fuego y a la vez poner la mesa sin que se le queme nada. Si hubiera puesto solo agua como dice en las instrucciones no se habría salido… en fin, ahora ya está. Pero, aun habiéndose salido una parte, me sigue pareciendo mucho líquido, así que al final uso la mitad. Mezclo bien con unas varillas. Ahora hay que añadir los yogures, pero esto está caliente… no sé yo si es muy recomendable mezclar yogur frío con una cosa caliente, igual se estropea. Por otro lado, si lo dejo enfriar del todo la gelatina se va a solidificar y se van a hacer grumos… mejor voy a poner el bol dentro de otro bol lleno de hielo, y cuando pueda meter el dedo sin quemarme, le echo los yogures.

A enfriarY así hice, y la mezcla me dio justo para rellenar el molde-brik y que me sobrara un dedo. Lo meto a enfriar en la nevera, flanqueado por otros dos tetra briks, porque las paredes son un poco endebles. Sensación de triunfo total: parece que lo voy a conseguir, ¡no las tenía todas conmigo! Lo voy a celebrar tomándome una cervecita (sin alcohol) y unas patatas fritas repanchigada en el sofá, porque yo lo valgo.

En ese mismo momento los pimientos del piquillo empezaron a explotar literalmente dentro del horno. Pero no, no iba a dejar que nada empañase mi momento de gloria culinaria, y menos una pifia culinaria, así que apagué el horno, me abrí mi cerveza y me rasqué la barriga exactamente durante diez minutos, que fue lo que tardó L en despertarse.

Pasadas unas dos horas, volví a mirar qué tal había solidificado la mezcla de yogures: en apariencia, estupendamente. Sólo falta ponerle algo por encima que la haga un poco más bonita, como por ejemplo una capita de mermelada que le dé color. Decido que de melocotón, porque ya ha tomado melocotón y sé que no es alérgica ni nada parecido. La superficie del brik es pequeña, yo creo que con una cucharada de mermelada llegará… pues al cazo, con un poquito de zumo de limón, calentar, colar y echar sobre la tarta. Desmoldar y cortarEsta operación tendría que haberla hecho antes para que diera tiempo a templar la cobertura… tanto cuidado antes con no mezclar los yogures con el líquido caliente, y ahora casi me cargo la tarta por querer acabarla corriendo. Y si le hubiera echado dos cucharadas de mermelada, tampoco habría sobrado. No me queda muy bien cubierta, pero bastante aceptable al fin y al cabo.

Cuando termina de enfriar, la desmoldo (con mi supermolde es fácil, le rompo los laterales con unas tijeras y ya está) y con un cuchillo grande y mucho cuidado, la corto en forma de 1. Me ha quedado preciosa, estoy contentísima, y además está muy buena, muy suave y nada dulce (no me gustan los postres muy dulces). L se puso las botas, nosotros también la disfrutamos y aún quedó para el día siguiente. En resumen: que me sentí feliz porque conseguí que lo pasáramos bien y tomáramos tarta los tres juntos, y no hizo falta nada más para hacer especial ese día.

Se puso las botas

P.D.: Los pimientos me dejaron el horno hecho un asco, y nos los tuvimos que comer raspándolos con un cuchillo como si fueran choriceros en vez de piquillos. Una de cal y otra de arena…

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3 comentarios en “La primera tarta

  1. ¡Qué buena pinta! Me ha dejado anonadada tu inventiva culinaria. Mola! A mi también me gusta improvisar, pero en mi casa ya saben que si improviso…mejor tener un buen postre a mano por si, ejem, aquello no es comestible, jajajaja. Me la apunto para probar algún día.

    Besos desde China!

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