Fiesta en la lavadora

Es curioso cómo ciertos acontecimientos nos empujan a hacer las cosas. Llevo meses pensando en abrir un blog… casi podría decir años, porque empecé a pensarlo cuando decidimos buscar un bebé, por eso de ir dejando constancia de todo lo que sucedía en nuestra pequeña familia en fase de crecimiento. Me hacía ilusión pensar que el día de mañana mi(s) hijo(s) lo podrían leer y acercarse más a mí y a su padre. O partirse de risa, o lo que sea.

Pues resulta que L cumple un año esta semana, y aquí estoy yo estrenando el dichoso blog, que abrí hace un montón pero en el que no llegué a escribir nada hasta ahora, porque ocuparse de un bebé y la casa no te deja mucho tiempo libre, aunque a algunas personas les cueste creerlo.

La verdad es que como ama de casa soy bastante desastrosa… y ha sido el incidente casero de hoy el que me ha impulsado a escribir y compartir mis pequeñas miserias en busca de… pues de desahogarme, que si no fuera por las tecnologías mi vida social a estas alturas sería nula.

L nos despierta todas las mañanas a las 8.30 como muy tarde (normalmente antes de las 8, a veces incluso antes de las 7…). Dedico la primera media hora del día a tratar de convencerla para que se vuelva a dormir, pero las veces que he tenido éxito puedo contarlas con los dedos de una mano (y me sobran dedos), así que no me queda más remedio que levantarme y empezar a hacer las tareas cual zombi: cambio de pañal, recoger posibles piezas de ropa sucia que haya por ahí, arrastrarme hasta la cocina, poner la lavadora y preparar el desayuno. Es ya una rutina.

Con suerte, cuando la lavadora termina L ya está a punto de dormir su siestita mañanera, y puedo tender la ropa tranquila. Hoy fue uno de esos días. Mientras abría la lavadora trataba de recordar cuánto tiempo hacía que no la limpiaba… pues sí, la lavadora también hay que lavarla, sobre todo en estas latitudes, donde la cal del agua forma un barrillo asqueroso que al secarse crea una película marrón, y ésta se rompe en pedacitos diminutos y se esparce por la ropa a medida que va dando vueltas… Una maravilla, vamos. Abro la tapa del tambor, saco una camiseta, saco unos pantalones… de momento no veo restos de suciedad… va a ser que el antical ése algo hace…

Un momento… pero ¿qué…? Pero ¿qué mierda es esto…? La ropa está llena de trocitos de gelatina transparente… que me resulta terriblemente familiar. No, no, no, por favor… aparto una prenda… ¡¡¡NOOOOOO!!!

Ahí está, entre las sábanas, con el dibujo de un perrito sonriéndome: un maldito pañal, ¡un pañal se me ha colado en la lavadora! Mierda. ¿Cómo es posible? Está todo lleno de gelatina picada, toda la colada parece un granizado gigante. Ufffff… ataque de crisis… ¿qué hagoooo?Granizado de pañal

Pido auxilio por Whatsapp al grupo que tengo con mi familia (bendita tecnología…), y mi madre y tíos me aconsejan que saque todo lo que pueda a mano, que limpie el filtro, que programe un ciclo de lavado sin ropa, que vuelva a limpiar el filtro y que rece para que no se estropee la máquina. Por suerte, el pañal no reventó del todo… no sé qué habría pasado si se hubiese salido todo el relleno… la lavadora habría empezado a desbordarse, como en los dibujos animados, porque con sólo un poco estaba todo lleno de bolitas. También fue de agradecer que el pañal no tuviera “residuos sólidos” (¡menos mal!), que la gelatina se desprendiese de la ropa simplemente sacudiéndola, y que L permaneciese como un tronco durante dos horas.

Ahora sí que vamos a empezar a usar esos pañales de tela que compramos hace milenios, pero que nunca hemos usado a menudo porque primero le quedaban muy grandes y con aquel paquete no se podía ni mover, luego en verano le daban demasiado calor… Ya no hay excusa, ¡esto es una señal de la providencia!

Haciendo recuento, resulta que ahora la lavadora está como los chorros del oro, que ya sé dónde está el filtro y cómo se quita para limpiarlo, y es muy probable que no se me vuelva a colar un pañal ahí dentro nunca más. Hay que ver el lado positivo: en el fondo he salido ganando con la peripecia…

Pero, sin duda, lo que más me reconforta es buscar en San Google y comprobar que no soy la única a la que le ha pasado esto. Mamás zombis del mundo: no estamos solas, somos legión.

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6 comentarios en “Fiesta en la lavadora

  1. Felicidades mama zombi! Me encanta tu nuevo blog. Bienvenida a la maravillosa aventura de ser madre. Cada dia te levantas pensando ¿qué pasara hoy?
    Espero que L siga ofreciéndonos grandes aventuras.

  2. Me he partido de la risa leyendo esto, sobre todo porque yo no soy madre…y parece que últimamente busco excusas para no serlo. Muchas gracias por seguirme y bienvenida a la esfera :)

  3. A mí se me fue un pañal en la lavadora y fue en ciclo completo aún estoy intentando limpiar mis sabanas negras 😭 Q ahora son como de puntitos blancos

  4. Lo mismo me pasó y busque en Google para saber si ya había sucedido antes y me encuentro con tu anécdota, qué bueno que no soy la única, pero si estaba histérica, que trabajar sacudir esa gelatina de cada pieza. 😖

  5. Hola soy una mamá zombi recontra zmbi jajaja me paso lo mismo el pañal se coló en la ropa de mi hijo y no me di cuenta cuando termino me di cuenta de lo amargo de la situación jajaja y la ropa llena de esas cosas de gelatina … Noooooooooooooo …saludos me gustó tu blog..

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